
Fuentes de estudio
La madera solo se conserva en contextos arqueológicos cuando se dan determinadas condiciones ambientales que inhiben su descomposición. Estas condiciones se dan en entornos saturados de agua con poca oxigenación o en lugares extremadamente secos. Así pozos, turberas, lagos, ríos o fondos marinos son especialmente favorables para la conservación de la madera. También las zonas áridas de peninsulares son ricas en este tipo de materiales. Pero también otros factores ayudan a la conservación del material leñoso, como son la congelación, la carbonización, el contacto con determinados elementos (sal, metales) o la mineralización. Por lo que la madera arqueológica puede aparecer en una gran diversidad de contextos. La excavación, tratamiento, manipulación, estudio y conservación de la madera arqueológica requiere de procedimientos específicos según el contexto en el que se encuentra.
El estudio de la madera tiene por objetivo la determinación taxonómica, identificar las partes utilizadas y como fueron obtenidas, conocer como fueron trabajadas y para que se utilizaron. Pero también son una fuente de información sobre el contexto ambiental, procedencia y movilidad, dispersión de la especie, prácticas forestales o cronología, para esta finalidad se aplican una gran diversidad de técnicas (ADN, isótopos, dendrocronología, química…).

Madera carbonizada
En contextos de incendios, espacios donde se realizaron rituales que implicaron el fuego o por combustiones accidentales es posible que se conserven objetos carbonizados. Estos son identificables cuando conservan total o parcialmente la forma original. Entre los restos de madera más habituales de estos contextos encontramos elementos constructivos como bigas o postes, mobiliario, instrumentos y todo tipo de bienes. Recuperar los objectos parcialmente carbonizados requiere evitar la fragmentación o, cuando esto no sea posible, registrar en el campo la forma original de estos objetos.
Maderas saturadas en agua
Los yacimientos localizados bajo aguas de lagos y lagunas o en los niveles freáticos (pozos, orillas de cursos de agua, humedales) son espacios donde la conservación de la madera es excepcional. El principal reto para la extracción de la madera, manipulación y estudio es evitar su deshidratación. Generalmente los objetos conservan la forma original siendo posible a menudo registrar una gran diversidad de rasgos en la superficie, además de presentar a menudo residuos adheridos. El muestreo para el estudio taxonómico, dendrocronológico, residuos, la datación por radiocarbono, análisis tecnomorfológico o cualquier otra técnica de análisis de la madera saturada en agua debe llevarse a cabo antes de cualquier tratamiento de conservación.
Pecios
Como en el caso de yacimientos en aguas interiores, los yacimientos subacuáticos marinos son contextos favorables para la conservación de la madera. No solo se pueden conservar los elementos de la arquitectura naval, sino que también la carga y objetos de la vida cotidiana de las tripulaciones. El muestreo para analíticos y el estudio tecnomorfológico de la madera en estos contextos a menudo debe realizarse in situ. Cuando se extraen las maderas deben seguir los mismos protocolos que en el caso de la madera recuperada en aguas interiores.
Maderas desecadas
Estas aparecen principalmente en el interior de cuevas o en yacimientos localizados en zonas extremadamente áridas. A menudo aparecen sin matriz sedimentaria depositados como ofrendas o elementos rituales. El estado de conservación puede ser muy variable pudiendo aparecer a veces parcialmente degradados debido al ataque de xilófagos, hongos, etc. Preservar la integridad de los objetos durante la excavación es el principal reto. Cuando están parcialmente degradados es especialmente relevante registrar durante la excavación la forma original y manipular-los para evitar la fragmentación. Como en el caso de los objetos saturados en agua cualquier tipo de muestreo debe realizarse antes de su tratamiento para la conservación.
Maderas mineralizadas
Este tipo de conservación puede producirse en diferentes contextos. Se produce cuando los minerales disueltos en el agua reemplazan la estructura celular, condiciones que se dan en algunas cuevas, pero también en antiguos pozos negros y letrinas. Otros casos de conservación se producen cuando los objetos metálicos y la madera están en estrecho contacto. Mediante procesos anódicos y catódicos la madera puede recubrirse o sustituirse (parcialmente) por óxidos y/o sales metálicas. En ambos casos lo que se conserva es en realidad una copia de la estructura sin ningún material leñoso original. Estos restos también pueden ser estudiados para determinar la taxonomía o comprender mejor la función de la madera en estos objetos.
Improntas de madera
Cuando la madera se recubre o se impregna con otros materiales, como arcilla o carbonato cálcico, estos pueden dejar un molde negativo una vez que la madera se descompone. Incluso si la madera no se conserva, en ciertas circunstancias se pueden formar estos negativos, lo que permite identificar la forma original de los objetos. El estudio de los negativos o moldes requiere procedimientos de excavación y registro específicos. Cuando no es posible extraer las improntas y trasladarlas al laboratorio pueden realizarse positivos in situ. Su estudio puede aportar información sobre aspectos tecnológicos funcionales de las sociedades pasadas.
Conservación y difusión
La conservación de las maderas post-excavación es uno de los principales retos. Deben implementarse métodos de conservación adaptados a cada casuística que a menudo deben aplicarse ya durante la excavación. Procedimientos como la liofilización o la impregnación en PEG han sido los más empleados para la conservación de la madera saturada. El almacenaje en atmósfera controlada para evitar la proliferación de hongos y xilófago es necesario en todos los casos. También la exposición de estos objetos de madera requiere de prácticas que eviten la degradación de la madera o su deformación.
